LAS DIFERENCIAS ENTRE TRABAJO SOCIAL CLÍNICO Y PSICOLOGÍA CLÍNICA

Actualizado: jul 24


Este artículo no pretende justificar por qué el Trabajo Social puede llevar a cabo práctica clínica, dado que es una obviedad, únicamente pretender arrojar luz al colectivo profesional español sobre el cómo y el para qué la desarrolla, lo que aportará claridad en cuanto a los límites con otras disciplinas que también llevan a cabo práctica clínica. Pretende además contagiar a las trabajadoras y trabajadores sociales para especializarse en esta rama del Trabajo Social y llevarla a cabo.


¿Qué es el Trabajo Social Clínico?


El Trabajo Social Clínico —en adelante TSC—, según Ituarte (2017), una de las principales exponentes del TSC en España, es:


Una práctica especializada del Trabajo Social y un proceso relacional psicoterapéutico que trata de ayudar a un cliente a afrontar sus conflictos psicosociales, superar su malestar psicosocial y lograr unas relaciones interpersonales más satisfactorias, utilizando sus capacidades personales y los recursos de su contexto socio-relacional (Ituarte, 2017, p. 20).


La base de conocimientos del trabajo social clínico incluye teorías de desarrollo biológico, psicológico y social; diversidad y competencia cultural; relaciones interpersonales; dinámicas familiares y de grupo; desórdenes mentales; adicciones; impactos de la enfermedad, traumatismo o lesión; y los efectos del ambiente físico, social y cultural (Center for Clínica Social Work, 2007).


¿Qué diferencias hay entre la práctica clínica del Trabajo Social, la Psicología o la Psiquiatría?


Si tenemos en cuenta la realidad científica y profesional desde una óptica internacional, la práctica clínica actualmente es desarrollada por numerosas disciplinas, no siendo un ámbito de actuación exclusivo de ninguna de ellas. Entre ellas se encuentran fundamentalmente: el Trabajo Social, la Enfermería, la Psicología, la Psiquiatría y la Educación Social. — puedes ampliar la información con este artículo sobre la Práctica de la Psicoterapia desde el Trabajo Social.


Una cuestión que ocupa parte del discurso profesional es la diferencia que existe entre la práctica clínica de un profesional de Trabajador Social y, por ejemplo, uno de la Psicología. La respuesta es sencilla: que uno es trabajador social y el otro es psicólogo.



Cada una de las disciplinas científicas cuenta con una serie de variables que condicionan y modulan su práctica, haciéndola singular y diferente al resto. Lo que sucede es que estas variables suelen estar implícitas en la práctica y, por lo tanto, son más difíciles de percibir que otras variables como la técnica. Dentro de estos condicionantes están la historia y evolución de la profesión, los valores, las filosofías y teorías que han influido en su desarrollo, las instituciones y políticas que configuran la estructura profesional y los programas educativos en cada país, entre otras.


Sin embargo, la diferencia más sustancial se encuentra en el objeto. En el caso de la Psicología, es el estudio de la conducta en diferentes ámbitos; la Psiquiatría, lo síntomas y trastornos; y el Trabajo Social, la interacción sujeto-ambiente.


A nivel metodológico y técnico —que es lo más visible a los ojos de la gente— puede no existir diferencias sustanciales en la práctica clínica de tres profesionales de diferentes disciplinas interviniendo con un conflicto familiar desde el modelo sistémico, o con un trastorno de ansiedad desde la Terapia Breve Estratégica. La diferencia radica en lo que no se ve: lo ontológico, lo epistemológico y lo deontológico, que, al fin y al cabo, es lo sustancial. “Lo esencial es invisible a los ojos” (El Principito).


De este modo, y teniendo en cuenta que el objeto del Trabajo Social es tanto el individuo y el ambiente, como la interacción entre ambos, su práctica clínica tiene un carácter profundamente ecosistémico y construccionista. Así, un trabajador social clínico, raramente intervendrá con un caso de anorexia sin hablar de los roles y estereotipos de género, de machismo y patriarcado; o con un caso de depresión por homofobia sin tratar asuntos como las relaciones familiares, la influencia de la opresión en la conducta humana y los derechos humanos; o un caso de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, sin hablar de la construcción social del concepto de la normalidad – patología, o las deficiencias que existen en el sistema educativo que no consiguen integrar a la diferencia. Estas variables, esenciales pero invisibles, se traducen en importantes diferencias en la práctica clínica del Trabajo Social con respecto a la de otras disciplinas, principalmente en: el cómo se ve a la persona, cómo se lleva la relación terapéutica, cómo y dónde se sitúa el problema y cuáles son las soluciones al mismo.




El trabajo social clínico contemporáneo está caracterizado por la perspectiva epistemológica Persona en su Ambiente —PEA— y el uso de modelos definidos como holísticos (Regalado, 2017). La perspectiva PEA, es definida por la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales de EE.UU como: la forma de ver a la persona como parte de un sistema ambiental, que engloba las interacciones recíprocas entre la persona, sus relaciones y el ambiente físico y social (National Asociation of Social Work, 2005).


Un trabajador social clínico, tratará el malestar psicosocial de la persona, integrando indudablemente a la justicia social, los derechos humanos y la democracia; a la concientización, la movilización y la organización social; el uso de los recursos sociales disponibles en el entorno para lograr los objetivos. Realizará intervenciones en contextos de despacho, en el hogar de las personas y también a las plazas y parques, porque así lo ha hecho a lo largo de su historia. Y otras disciplinas podrán hacer lo mismo, pero nunca será parte de su objeto de estudio e intervención. Y esto es lo que hace diferente a la práctica clínica del Trabajo Social; que no mejor ni peor, simplemente diferente.


Hemos de trascender las luchas de poder entre profesiones. El ser humano es uno, con todas sus condiciones y circunstancias, no está separado en disciplinas y especialidades. Por tanto, todas —las disciplinas— somos necesarias e importantes. El mundo del siglo XXI y la configuración de las nuevas realidades y problemas, necesitan perspectivas transdisciplinares e intervenciones multidisciplinares.


Con el fin de profundizar en el asunto del TSC, se presentan a continuación las respuestas a preguntas comunes que se realizan dentro y fuera del Trabajo Social.


¿Qué es lo clínico?


Hace mucho tiempo que lo clínico se ha desvinculado de la Medicina, lugar donde tuvo su origen. Lo clínico es el objeto de la clínica; es el bienestar psicosocial y las situaciones perturbadoras del mismo, es decir, el malestar. La clínica es el procedimiento a través del cual se producen los cambios en la situación de una persona para mejorar su bienestar. Lo clínico es lo subjetivo, lo que hace a la persona un sujeto singular, es decir, las manifestaciones y expresiones de tipo emocional, intelectual y físico. En base a estas premisas, lo clínico es transdisciplinar en su objeto —de estudio e intervención— y la clínica es multidisciplinar en su práctica.


¿Qué es el bienestar psicosocial?


En tanto en cuanto, la dimensión perceptivo-conductual de la realidad del ser humano es inseparable de su dimensión ambiental —variables y condiciones físicas, sociales y culturales—, no existe proceso de Trabajo Social —con personas— sin que se manifieste lo clínico. Otra cosa distinta, es que se aplique la clínica, que requiere de una acción cualificada, intencionada y deliberada. No obstante, lo clínico es inherente a cualquier intervención con seres humanos, sean desde el Derecho, la Educación, la Antropología o la Medicina.


Dado que la experiencia humana y su realidad están estructuradas inevitablemente por una dimensión ambiental y otra perceptivo-conductual, es decir, por elementos subjetivos y objetivables, el bienestar psicosocial ha de ser la intersección entre ambos. El Trabajo Social Experimental define el Bienestar Social como “sensación agradable, de satisfacción, comodidad y tranquilidad, experimentada por el ser humano cuando considera—hasta aquí la dimensión subjetiva —que la condiciones configuradoras de su entorno social, —dimensión ambiental— son acordes con sus aspiraciones y expectativas de calidad de vida y progreso social en general — proceso interaccional” (Conde, 2006, p. 16).


¿El Trabajo Social Clínico se desarrolla únicamente en el campo de la Salud mental?


Uno de los errores comunes que existen es confundir el TSC con una práctica dirigida exclusivamente a problemas de salud mental - psiquiatría o ubicada dentro del ámbito público de salud. Nada más lejos de la realidad. Partiendo de la definición de lo clínico que enuncia este artículo, el TSC es trasversal a todos los campos y colectivos de intervención. El TSC estará presente en todo contexto donde existan estos tres ingredientes:

  1. Personas

  2. Un/a profesional formada y capacitada en la práctica clínica del Trabajo Social.

  3. Contexto donde se ofrezca un servicio dirigido, como fin último, a que las personas aumenten su bienestar psicosocial.

¿En cuántos campos de intervención se dan estas condiciones? Muchos: en el Trabajo Social desarrollado en Servicios Sociales, Salud, Educación, Salud Mental, Bienestar Familiar y de la Infancia, Trabajo Social en Empresa, Práctica Privada, etc.


¿Es reciente la práctica clínica del Trabajo Social?


En absoluto. El TSC es el resultado de la evolución e integración de diferentes escuelas y métodos desarrollados en Trabajo Social a lo largo su historia, y concretamente, el trabajo social de casos —casework—, trabajo social de grupos, organización social comunitaria y de la terapia familiar (Northen, 1995). Por lo tanto, la práctica clínica dentro del Trabajo Social es tan antigua como sus orígenes. Las primeras definiciones de TSC se remontan a las aportaciones de Gordon Hamilton en los años 60, no obstante, se encuentra implícito desde el surgimiento de la profesión. Mary Richmond, quien fue la primera trabajadora social clínica (Huaiquiche y Bastías, 2016) aunque no se definiera como tal, en sus obras maestras, Social Diagnosis y Social Case Work (Richmond, 1917; Richmond, 1922), prescribía al colectivo profesional el conocimiento tanto de la situación —dimensión ambiental— como de la personalidad —dimensión subjetiva—. Esto quiere decir que ponía acento en lo clínico.


En relación a este asunto, existe un dato que es muy importante tener en cuenta, y que desconocen muchos profesionales del trabajo social y de otras disciplinas: el Trabajo Social es y ha sido una disciplina tremendamente influyente en la creación y desarrollo de numerosas escuelas psicoterapéuticas. De hecho, las madres y padres de numerosas escuelas fueron trabajadores y trabajadoras sociales. Hablamos por ejemplo de:

  • Virginia Satir, una de las precursoras de la Terapia Familiar, co-fundadora del Mental Research Institute" en Palo Alto, California.

  • Steve de Shazer, creador de la Terapia Centrada en Soluciones.

  • Michael White, padre de la Terapia Narrativa.

  • Mónica McGoldrick, creadora del famoso Genograma, tan importante en la escuela sistémica. Además es directora de Multicultural Family Institute en Highland Park, New Jersey, y también fue profesora de Clínica Psiquiátrica en Facultad de Medicina de Robert Wood Johnson

  • Otras personalidades del trabajo social influyentes en el desarrollo de la psicoterapia han sido: Insoo Kim Berg, Peggy Paap, Lynn Hoffman, y un largo etcétera.


En este enlace encontrarás un documento donde se expone de manera exhaustiva los trabajadores y trabajadoras sociales que han influido en el desarrollo de la Terapia Familiar, elaborado por Diego Reyes Barría, trabajador social clínico chileno (Barría, 2017).




El TSC en la actualidad cuenta con un gran aval en todo el mundo, existiendo numerosas entidades oficiales, asociaciones y revistas científicas, así como una importante producción teórica y empírica. La mayoría de las obras se encuentran en lengua inglesa, lo que ha dificultado el acceso al colectivo hispanohablante y, por lo tanto, la visibilidad del TSC. Sin embargo, cada vez es mayor la cantidad de publicaciones en castellano, provenientes de países como Puerto Rico, Chile y Perú, y también desde España. Espero que esté cerca la creación de la primera Asociación Nacional de Trabajo Social Clínico de España.


La primera obra en castellano sobre TSC fue escrita por Amaya Ituarte en el año 1992: Procedimiento y Proceso en Trabajo Social Clínico (Ituarte, 1992). Esta autora, ha coordinado una nueva obra, publicada este año, denominada Prácticas del Trabajo Social Clínico, donde he tenido el placer de participar con un capítulo sobre Evaluación y Diagnóstico Clínico. Es la obra en castellano más actual sobre TSC. Se trata de un compilado en el que participan once autores, donde se analiza la actualidad y pertinencia del TSC, los modelos teóricos que sustentan las prácticas clínicas, la construcción del contexto de intervención profesional y el diagnóstico.




¿El TSC en España es una práctica reciente?


El TSC en España ha estado presente desde que surge la profesión en el país, allá por los años 30 del siglo pasado. No obstante, nunca fue reconocido como tal y fue llevado a cabo por una parte minoritaria del colectivo profesional. La otra gran parte se ha basado en modelos asistencialistas-prestacionales, debido a circunstancias históricas y políticas.


En España el Trabajo Social como disciplina llega en los años 30. No obstante, su expansión se produce entre los 60 y los 70, momento en el cual se produce la Reconceptualización en la profesión. Este movimiento reivindicó que la intervención del Trabajo Social ha de centrarse en las estructuras sociales y la organización comunitaria —lo macrosocial— dejando en desuso la intervención directa con las personas. Por lo tanto, el Trabajo Social en España se desarrolla de mano y bajo el paraguas de las ideas inspiradoras de la Reconceptualización. Los años de aislamiento durante la dictadura militar y el posterior desarrollo del sistema público de servicios sociales, principal empleador de la profesión, contribuyó a relegar a un plano casi inexistente al TSC. Esta vertiente de la profesión desapareció de todos los contextos, incluso de las Universidades, excepto de algunos sectores del Trabajo Social Sanitario y Psiquiátrico.


Desde hace aproximadamente dos décadas, y como respuesta a la configuración de las nuevas problemáticas sociales, complejas y heterogéneas, resurge con fuerza el TSC en España. Y así lo indica el aumento progresivo de las publicaciones y artículos, de la cantidad de profesionales con estudios de posgrado de tipo clínico y ejerciendo práctica clínica, tanto en contextos públicos como privados.


En España aún no disponemos de un Título de Posgrado en TSC, a diferencia de otros países, por lo que el colectivo profesional ha tenido que desarrollar su propio currículo recurriendo a formaciones de posgrado diversas, principalmente en escuelas de psicoterapia concretas —sistémica, narrativa, psicodinámica, Gestalt, etc. —, en Trabajo Social en Salud Mental, Trabajo Social Psiquiátrico o Trabajo Social Sanitario. Ahora hemos de lograr un posgrado específico en TSC, para luego poder optar a la regulación y, de este modo, obtener la legitimidad social que merece la profesión en su rol clínico en nuestro país.



Con todo esto estamos en calidad de afirmar, que el Trabajo Social Clínico ya es una realidad en España y no hay vuelta atrás.




Si deseas saber más sobre la práctica privada del Trabajo Social Clínico, visualiza esta conferencia internacional in streaming, realizada por Jonathan Regalado a través del grupo de Facebook Trabajo Social Clínico en Chile.



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Referencias.


Barría, D. (2017). Trabajadores sociales que han influido en la historia de la terapia familiar. Inédito.

Center for Clinical Social Work (2007). Standards and indicators for Cultural competence in Social Work Practice. Recuperado de https://www.socialworkers.org/practice/standards/NASWCulturalStandardsIndicators2006.pdf

Conde, R. (2006). Teoría y práctica socioeducativa del Trabajo Social Experimental. Valencia: Tirant to Blanch.

Huaiquiche, T. y Bastías, C. (2016). Trabajo social y práctica clínica individualizada-familiar en salud mental: una mirada analítica y sociohistórica. Revista Electrónica de Trabajo Social, Universidad de Concepción, 3, 33-50.

Ituarte, A. (1992). Procedimiento y proceso en Trabajo Social Clínico. España: Siglo XXI.

Ituarte, A. (2017). Actualidad y pertinencia del Trabajo Social Clínico. En A. Ituarte, Prácticas del Trabajo Social Clínico (p. 19-43). Valencia: Nau Llibres.

National Asociation of Social Work, (2005). NASW standards for clinical social work in social work practice. Washington DC. URL: https://www.socialworkers.org/practice/standards/naswclinicalswstandards.pdf

Northen, H. (1995). Clinical social work. Knowledge and skills (2º Edition). New York: Columbia University Press.

Regalado, J. (2017). La Evaluación y Diagnóstico en Trabajo Social Clínico. En A. Ituarte, Prácticas del Trabajo Social Clínico (s.p). Valencia: Nau Llibres.

Richmond, M. (1917). Social Diagnosis. New Work: Russell Sage Foundation.

Richmond, M. (1922). Social Case Work. New Work: Russell Sage Foundation.






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