HAY QUE EXTINGUIR LOS BANCOS DE ALIMENTOS

Actualizado: jul 24


Muchas personas pensarán que me he vuelto loco. Otras me criticarán por mis palabras. Otras apoyarán mis ideas y argumentos. A pesar de todo, creo firmemente que hay que eliminar los Bancos de Alimentos y aquí van las razones y argumentos.


La primera razón es que una persona que no dispone de medios para la subsistencia necesita UN TRABAJO, no limosna. Si éste falla, entonces hay que suministrar una Renta Mínima Garantizada, y si aún así, no llega a cubrir los medios básicos para subsistir, los servicios sociales municipales han de apoyar con ayudas económicas. ¡BASTA YA DE LIMOSMA Y ASISTENCIALISMO!



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RAZONES POR LAS QUE SE DEBEN EXTINGUIR LOS BANCOS DE ALIMENTOS.


  1. Es caridad, no derechos.

  2. Es una estrategia neoliberal para lucrar a las grandes empresas del sector de la alimentación.

  3. Limita la libertad de elección.

  4. Provoca estigmatización y problemas de inclusión social.

  5. No permite llevar una dieta equilibrada.

  6. Merma la capacidad social para la movilización y la protesta.





LA CARA OCULTA DE LA GRAN IDEA ESPAÑOLA.


Con la crisis, las grandes empresas de la alimentación han visto caer sus ventas de manera aguda. Si caen las ventas, aumentan los excedentes, lo cual provoca una caída de precios por exceso de oferta. ¿Qué hacer entonces con lo que sobra? Lo que se ha venido haciendo hasta el comienzo de la crisis es destruirlo, con el coste económico que conlleva para la empresa. Pero entonces… llega la SUPER SOLUCIÓN a España, el GRAN BANCO DE ALIMENTOS.


¿Qué tal si creamos un Gran Banco de Alimentos, que las empresas nos “donen” sus excedentes, y de este modo “salvarles el trasero”? Y así fue. La fórmula de los Bancos de Alimentos, aunque maquillada de “Solidaridad” y “Bondad” no es más que una estrategia neoliberal para favorecer al mercado en detrimento de la ciudadanía. ¿Sabes por qué? Porque el mercado de la alimentación consigue:


  • Que no se produzca una caída de precios debido a que los alimentos no entran directamente en el mercado.

  • Ahorrar el coste de destrucción de esos excedentes.

  • Ahorrar los costes de distribución pues lo hace un ejército de voluntarios.

  • Desgravar un 35% en el Impuesto de Sociedades.

  • Incrementar sus cifras de negocio y beneficios. Las empresas ubican sus productos de manera estratégica en los puntos de recogida de alimentos de las campañas que se realizan durante todo el año en España. De este modo, la ciudanía solidaria que compra para donar, compra los productos de estos grandes monopolios. Los 5 millones de toneladas de alimentos recogidos en el último año suponen de 5 a 10 millones de euros en caja.

  • Debilitar el pequeño comercio de los barrios donde existen mayores porcentajes de personas perceptoras de alimentos de los bancos.

  • Mejorar su imagen corporativa, lo que redunda en mayores beneficios.


Con todo este panorama, no es de extrañar que haya más de 6 supernumerarios del Opus Dei ocupando cargos directivos en Bancos de Alimentos de diversos lugares de España.


Pero aún así, con todo lo anterior, me planteo lo siguiente. Si es beneficiosa para la gente, ¿Qué más da que, al fin y al cabo, sea una estrategia para lucrar a las grandes empresas? Pues va a ser que tampoco se puede coger por ahí la fantástica idea española del Banco de Alimentos, pues ATENTA PROFUNDAMENTE CONTRA LA DIGNIDAD, LA AUTOESTIMA, LA SALUD, LA INCLUSIÓN Y EL CAMBIO SOCIAL. ¿Te preguntas por qué?


Porque es caridad, no derechos. Los derechos se reclaman pero la caridad se concede. Los servicios sociales sí son un derecho, donde la persona, además de recibir una ayuda económica recibe una atención social que le ayude a superar su situación.


Es un atentado social que en el año 2015 el presupuesto destinado a los bancos de alimentos haya sido cuatro veces superior al aportado al Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales, lo cual es sustituir por solidaridad al sistema público de protección social. Hay multitud de pequeños Ayuntamientos que han sustituido las ayudas económicas por el banco de alimentos. Triste, pero cierto.


Y algunas voces dirán. Las ayudas económicas municipales tienen requisitos, son temporales, tardan en concederlas y un largo etcétera. Ok. Estoy de acuerdo. Pero no porque algo no funcione como debe, hemos de conformarnos con una medida mediocre.


La solución es luchar para que se reconozcan los Servicios Sociales como derecho subjetivo en la Constitución y de este modo, universalizar el acceso a los mismos.


Porque la persona no goza de libertad de elección. Recibe un set de alimentos predefinido, no es libre de elegir lo que come. ¡Encima que le ayudan, se pone con preferencias! dirían algunas voces... Pues sí, la libertad de elección es una condición sine qua non para la dignidad humana, y no vale tenerla a medias. Se tiene o no se tiene. La cultura, los hábitos, el número de miembros de la familia, el género, las condiciones de salud e incluso el tipo de rutina diaria determinan el tipo de dieta que debe llevar una persona. La persona, en un estado de derecho de un país “de primer mundo”, debería tener derecho a elegir lo que come. Pero hijo mío, hija mía. Eres pobre. Conformate con lo que te dan (ironía).


Porque la persona es estigmatizada. Ha de hacer colas por fuera de los locales de distribución. Es vista e identificada por las personas de su entorno. Esto provoca estigmatización, merma la dignidad y la autoestima social. Los trabajadores y trabajadoras sociales sabemos bien las consecuencias aparejadas a lo que denominamos “colectivos socialmente estigmatizados” ¿Exclusión social? ¿Depresión? ¿Pérdida de redes de apoyo?¿Les suena de algo?


Porque no permite llevar una dieta equilibrada. Los y las profesionales del trabajo social conocemos bien la realidad de la calle. Actualmente cientos de miles de familias y niños/as en toda España se alimentan parcial, moderada o totalmente con los alimentos de los Bancos. Estos alimentos aportan básicamente carbohidratos simples y grasas saturadas. Carecen de los aportes necesarios de proteínas, carbohidratos completos y micronutrientes. Esto conlleva graves problemas de desnutrición que repercuten en la salud de personas con diversas patologías de salud (diabetes por ejemplo) y en el rendimiento cognitivo de niños y niñas, lo que ocasiona problemas de rendimiento escolar.


Merma la capacidad social para la movilización y la protesta. Es un hipnótico. Cientos de miles de voluntari@s y miles de clientes convertidos en donantes sacian su sed de solidaridad, y tranquilizan sus conciencias, esto impide ver el bosque completo y darse cuenta de que las causas de la pobreza y la exclusión siguen sin ser solucionadas.


Ojo, con ésto no quiero menospreciar la gran labor que hacen cientos de miles de personas voluntarias. Valoro el esfuerzo y sus motivos, lo que no aplaudo ni comparto son los medios.


¿No se dan cuenta de que se están sustituyendo los servicios sociales por bancos de alimentos? Es como si comienzan a recortar la sanidad y tenemos que acudir a recibir atención sanitaria y medicamentos a organizaciones sociales y parroquias por personas voluntarias sin titulación.


GRACIAS PERO NO, NO LO COMPRO.


¿Y YO QUÉ PUEDO HACER?

Teniendo en cuenta todas estas razones, como trabajador social me posiciono y digo NO A LOS BANCOS DE ALIMENTOS, SÍ A LOS DERECHOS SOCIALES. Me niego a actuar como aliado de la opresión. Por ello:


  1. No doy más alimentos. En mi trabajo con las personas usuarias de servicios sociales haré uso de ayudas económicas municipales, donde la persona puede elegir libremente lo que compra, puede acceder a una alimentación equilibrada y puede salvaguardar su intimidad, pues nadie tiene que saber que compra con ayuda pública.

  2. Trasmitiré esta realidad a todas las personas que pueda (usuarias, profesionales y población civil). Colgaré un cartel en mi despacho manifestando mi posición ante este sistema. Es necesario empoderar para luchar contra este tipo de opresión postmoderna.

  3. Me negaré a participar en reuniones municipales, acciones comunitarias, profesionales y sociales que tengan relación, fomenten o promuevan los Bancos de Alimentos.

  4. Continuaré luchando social y profesionalmente para que las soluciones radicales a la pobreza y la exclusión lleguen a ser una realidad.

Tanto si compartes mi opinión como no, me gustaría recibir tus comentarios. Si te ha gustado, también puedes compartir.

REFERENCIAS.



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© 2020 Creado por el Dr. Jonathan Regalado 

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